Hadrian X: el robot que construye casas y pone 1.000 ladrillos por hora

Mucho se ha hablado en los últimos años sobre cómo quedará el trabajo de los albañiles ante la llegada de nuevas tecnologías y el debut de la robótica, todo parece acelerarse con Hadrian X, un enorme robot que construye casas y pone 1.000 ladrillos por hora.

Ante la llegada de este enorme brazo robótico, el mercado de la construcción podría verse muy afectado y miles de trabajos que hoy hacen hombres y mujeres pegando ladrillos en las construcciones se terminarían.

¿Quién inventó el Hadrian X?

Foto: Fastbrick Robotics

De acuerdo con lo reseñado por Business Insider, este enorme robot lo desarrolló la empresa Fastbrick Robotics, ubicada en Perth, Australia.

El brazo robótico Hadrian X se considera hasta el momento la máquina de construcción de vivienda más rápida hasta el momento pues corta los ladrillos y los transporta con una cinta hasta el otro extremo del brazo para luego pegarlas, por lo que funciona parecido a las impresoras 3D.

¿Qué características tiene el Hadrian X?

Foto: Fastbrick Robotics

Este enorme brazo robótico tiene la capacidad de colocar más de 1.000 ladrillos por hora, se espera que este año Fastbrick construya su primera casa de tres cuartos y dos baños.

Sin embargo, un equipo humano se encargará de realizar todos los demás acabados como las puertas, ventanas, electricidad, etc.

Hasta el momento de desconoce cuando el Hadrian X empezará a vender estos brazos robóticos de la construcción. Sin embargo, afirman que la tecnología que desarrollaron permitirá mejorar la velocidad y precisión de la construcción.

¿Y qué pasará con el mercado de la construcción y la llegada de Hadrian X?

La creación del Hadrian X responde a una necesidad mundial de construir mucho más rápido en un contexto donde la población mundial es cada vez más grande y en algunos países del mundo los ladrillos escasean.

Además, Fastbric aseguró que creó la máquina para ayudar a combatir la escasez de estos ladrillos en EE UU, Reino Unido y Australia porque, aseguran “Los jóvenes ya no ven la construcción como un trabajo atractivo por ser aburrido, sucio y peligroso”.